Excoriación Psicógena


La excoriación psicógena es un trastorno psiquiátrico crónico caracterizado por el impulso o la necesidad urgente de "revisar" ya sea visual o tactilmente la piel en busca de pequeñas imperfecciones en su superficie, las que posteriormente son rascadas, apretadas o comprimidas con los dedos y en ocasiones con otros instrumentos como pinzas, lijas, tijeras.

 

Los términos de "impulso urgente o necesidad imperiosa" se refieren a la percepción de quien lo padece de realizar la conducta de revisión o escaneo de la piel y que una vez localizada un área que no es totalmente lisa o plana la persona intenta eliminar esta "alteración" de su piel con alguna de las conductas arriba descritas. Es importante señalar que no existen lesiones primarias de la piel, es decir no hay signos de enfermedad cutánea, o son mínimos, y lo que se detecta como imperfección puede ser la salida de algún vello corporal, una marchita o un lunar plano, una peca, un área de resequedad, etcétera.

 

Las personas que sufren este trastorno con frecuencia pasan mucho tiempo frente al espejo, revisando la piel en busca de "lesiones nuevas" para comenzar nuevamente las conductas de rascado.

 

Las conductas de rascado, comprensión, frotación, etcétera, causan lesiones dermatológicas reales que van desde raspaduras,  cortadas, excavaciones, cicatrices, manchas y otras complicaciones como infecciones o cicatrización fallida.

Ante estas lesiones secundarias las personas con excoriación realzan conductas de camuflaje para intentar esconder dichas áreas, pueden utilizar también conductas de aislamiento y evitación, especialmente de sitios que requerirán ropa más ligera que pudiera revelar las lesiones.

 

Cualquier área de la piel puede verse afectada por estos impulsos, pero con más frecuencia se ven afectadas las superficies de la piel más expuestas como la cara y los brazos.

 

La ansiedad es un rasgo que acompaña a las personas que sufren este trastorno, también notan claramente una pérdida de control de estas conductas, ya que no funcionan los intentos repetidos por dejar de hacerlo.

 

Todo lo anterior conduce a deterioro en el funcionamiento de por lo menos un área de la vida, como escuela, trabajo, relaciones familiares, de pareja o sociales.

 

La excoriación psicógena tiene un origen multifactorial e implica alteraciones neuroestructurales, neuroquímicas, cognoscitivas y ambientales.

 El tratamiento debe abarcar los factores relacionados con la etiología, que incluyen tratamiento farmacológico y terapia cognitivo conductual.